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  • Opinión 22.05.2011

    22.05.2011 РJuan Jos̩ T̩llez
    Fuente: La Voz de Cádiz

    Tardaron dos horas en llegar desde la Plaza de España a la de la Constitución, frente a Puertas de Tierra. Como en otras ciudades españolas, la afluencia de público a la manifestación de Democracia Real, en Cádiz, el pasado 15 de mayo, sorprendió a los propios participantes. De nuevo, volvía a sonreír la primavera y una generación dormida espabilaba.
    Allí estaban los activistas de las redes sociales de la Bahía, desde la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía a los ecologistas, desde el pacifismo que todavía frecuenta la marcha anual contra la Base de Rota a Mauro Quiñones, el hijo de Fernando y director de la Fundación que lleva su nombre: también un hijo de Caballero Bonald figuraba en la comitiva que se sentaba sobre el asfalto de tarde en tarde y prorrumpía en gritos altermundistas, en el rechazo al chantaje de los mercados o en otros lemas al uso: «PSOE-PP, la misma mierda es». Pero allí había militantes del PSOE, antiguos cargos públicos incluyendo a un ex gobernador civil.
    Entre la muchedumbre, por ejemplo, la directora de una sucursal bancaria o una peña de profesores. Un grupo de activistas de la CGT enarbolaba el pulso actual de la vieja acracia, pero tampoco faltaban jóvenes y viejos cenetistas. El gentío preguntaba de higos a brevas donde estaban los otros sindicatos. Pero no habían venido ni se les esperaba, aunque no faltasen afiliados entre aquella horda de rebeldes pacíficos. En la movilización, participaban funcionarios, un sinfín de estudiantes metiendo ruido, voluntarios de Caritas e incluso algún sin techo. Y varios militantes de IU arropaban a su candidato Sebastián Terradas al frente. Se sumaron a la larga caminata poetas y narradores como Manuel Jesús Ruiz Torres, que ese mismo día acababa de presentar en público su libro de versos ‘El inicio del mundo’, en la Feria del Libro.
    Mucho más de mil personas en un domingo soleado y cuando la mayor parte de los medios de comunicación habían omitido publicitar la convocatoria. Entre los asistentes a la movida no había candidatos del PP ni del PSOE. Marta Meléndez, a la cabeza de la candidatura socialista, seguía durante dicha jornada batiendo la ciudad, pero asumió como otros cargos públicos de su partido que había que escuchar las protestas aunque lo importante en democracia, como subrayó en el mitín final de campaña en Puntales, es participar en la ceremonia del voto que tendrá lugar hoy. Algo así había venido a decir Bibiana Aido, secretaria de Estado de Igualdad pero tuitera y bloguera como muchos de sus coetáneos que habían logrado levantar barricadas pacíficas en la red. Para ella, «lo realmente preocupante es que los jóvenes no participen en política».
    Levemente inquieta, en los días siguientes, Teófila Martínez, del PP, asumió la postura de otros cargos de su partido, apuntando en alguna ocasión hacia la teoría del contubernio pero considerando que era legítima la acampada que habría de iniciarse días más tarde en la plaza del Palillero: «Entiendo su desesperación, pero que no digan que todos somos iguales porque estén obligados sentimentalmente a apoyar políticas de izquierdas y les hayan defraudado».
    Sin embargo, la mayor parte de los gritos de los manifestantes del domingo y de los acampados posteriormente, iban dirigidos hacia la política neoliberal, que es postiza como un atraco a mano armada en los actuales discursos de la socialdemocracia, pero que es genuina, personal e intransferible entre los conservadores de toda la vida. Y así se expresaron los jóvenes que leyeron el manifiesto de ‘Democracia Ya’ ante las puertas dominicales del Instituto Columela una vez que los guardas del edificio de la Subdelegación del Gobierno les invitaron a no concentrarse ante dicho lugar. Y la política neoliberal, a fin de cuentas, la asumen los socialistas por presión de los mercados, pero forma parte de la naturaleza sustancial de la derecha. ¿A quién perjudicará electoralmente más esta protesta? No se sabe. Y, a la media o a la larga, más allá del día de hoy, puede darle grandes quebraderos de cabeza a un PP cada vez más seguro de su triunfo.
    Hasta el Palillero se desplazaron muchas otras personas para mostrar su solidaridad con una causa que gana adeptos por momentos. Entre otros músicos, actores e incluso batucadas, Javier Ruibal les visitó el viernes para acompañar a los indignados, porque él también lo estaba. Algunos de ellos se habían echado a dormir en los vestíbulos bancarios, quizá porque los bancos nos estén quitando el sueño a todos.
    Por el momento, la tensión entre la mordaza de la Junta Electoral y el empeño de los manifestantes en seguir concentrados hasta la jornada electoral de hoy, provocó la suspensión de un mitín, el que Alfredo Pérez Rubalcaba, vicepresidente del Gobierno, ministro del Interior y diputado por Cádiz, tenía previsto dar en Algeciras el viernes. Tanto en dicha ciudad como en Jerez y otros municipios de la provincia, habían surgido espontáneas concentraciones, por más que Democracia Real se hubiera desvinculado en principio de dichas acampadas, alegando en principio que no había convocado ninguna movilización con posterioridad al 15-M. Incluso ellos mismos, quizá, se vieron superados por los acontecimientos.

    Tardaron dos horas en llegar desde la Plaza de España a la de la Constitución, frente a Puertas de Tierra. Como en otras ciudades españolas, la afluencia de público a la manifestación de Democracia Real, en Cádiz, el pasado 15 de mayo, sorprendió a los propios participantes. De nuevo, volvía a sonreír la primavera y una generación dormida espabilaba.

    Allí estaban los activistas de las redes sociales de la Bahía, desde la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía a los ecologistas, desde el pacifismo que todavía frecuenta la marcha anual contra la Base de Rota a Mauro Quiñones, el hijo de Fernando y director de la Fundación que lleva su nombre: también un hijo de Caballero Bonald figuraba en la comitiva que se sentaba sobre el asfalto de tarde en tarde y prorrumpía en gritos altermundistas, en el rechazo al chantaje de los mercados o en otros lemas al uso: «PSOE-PP, la misma mierda es». Pero allí había militantes del PSOE, antiguos cargos públicos incluyendo a un ex gobernador civil.

    Entre la muchedumbre, por ejemplo, la directora de una sucursal bancaria o una peña de profesores. Un grupo de activistas de la CGT enarbolaba el pulso actual de la vieja acracia, pero tampoco faltaban jóvenes y viejos cenetistas. El gentío preguntaba de higos a brevas donde estaban los otros sindicatos. Pero no habían venido ni se les esperaba, aunque no faltasen afiliados entre aquella horda de rebeldes pacíficos. En la movilización, participaban funcionarios, un sinfín de estudiantes metiendo ruido, voluntarios de Caritas e incluso algún sin techo. Y varios militantes de IU arropaban a su candidato Sebastián Terradas al frente. Se sumaron a la larga caminata poetas y narradores como Manuel Jesús Ruiz Torres, que ese mismo día acababa de presentar en público su libro de versos ‘El inicio del mundo’, en la Feria del Libro.

    Mucho más de mil personas en un domingo soleado y cuando la mayor parte de los medios de comunicación habían omitido publicitar la convocatoria. Entre los asistentes a la movida no había candidatos del PP ni del PSOE. Marta Meléndez, a la cabeza de la candidatura socialista, seguía durante dicha jornada batiendo la ciudad, pero asumió como otros cargos públicos de su partido que había que escuchar las protestas aunque lo importante en democracia, como subrayó en el mitín final de campaña en Puntales, es participar en la ceremonia del voto que tendrá lugar hoy. Algo así había venido a decir Bibiana Aido, secretaria de Estado de Igualdad pero tuitera y bloguera como muchos de sus coetáneos que habían logrado levantar barricadas pacíficas en la red. Para ella, «lo realmente preocupante es que los jóvenes no participen en política».

    Levemente inquieta, en los días siguientes, Teófila Martínez, del PP, asumió la postura de otros cargos de su partido, apuntando en alguna ocasión hacia la teoría del contubernio pero considerando que era legítima la acampada que habría de iniciarse días más tarde en la plaza del Palillero: «Entiendo su desesperación, pero que no digan que todos somos iguales porque estén obligados sentimentalmente a apoyar políticas de izquierdas y les hayan defraudado».

    Sin embargo, la mayor parte de los gritos de los manifestantes del domingo y de los acampados posteriormente, iban dirigidos hacia la política neoliberal, que es postiza como un atraco a mano armada en los actuales discursos de la socialdemocracia, pero que es genuina, personal e intransferible entre los conservadores de toda la vida. Y así se expresaron los jóvenes que leyeron el manifiesto de ‘Democracia Ya’ ante las puertas dominicales del Instituto Columela una vez que los guardas del edificio de la Subdelegación del Gobierno les invitaron a no concentrarse ante dicho lugar. Y la política neoliberal, a fin de cuentas, la asumen los socialistas por presión de los mercados, pero forma parte de la naturaleza sustancial de la derecha. ¿A quién perjudicará electoralmente más esta protesta? No se sabe. Y, a la media o a la larga, más allá del día de hoy, puede darle grandes quebraderos de cabeza a un PP cada vez más seguro de su triunfo.

    Hasta el Palillero se desplazaron muchas otras personas para mostrar su solidaridad con una causa que gana adeptos por momentos. Entre otros músicos, actores e incluso batucadas, Javier Ruibal les visitó el viernes para acompañar a los indignados, porque él también lo estaba. Algunos de ellos se habían echado a dormir en los vestíbulos bancarios, quizá porque los bancos nos estén quitando el sueño a todos.

    Por el momento, la tensión entre la mordaza de la Junta Electoral y el empeño de los manifestantes en seguir concentrados hasta la jornada electoral de hoy, provocó la suspensión de un mitín, el que Alfredo Pérez Rubalcaba, vicepresidente del Gobierno, ministro del Interior y diputado por Cádiz, tenía previsto dar en Algeciras el viernes. Tanto en dicha ciudad como en Jerez y otros municipios de la provincia, habían surgido espontáneas concentraciones, por más que Democracia Real se hubiera desvinculado en principio de dichas acampadas, alegando en principio que no había convocado ninguna movilización con posterioridad al 15-M. Incluso ellos mismos, quizá, se vieron superados por los acontecimientos.

    admin @ Domingo, 22 de Mayo de 2011

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