Porque no queremos que la muerte armada sea el horizonte cotidiano de nuestra casa.
Porque no queremos que sobre nuestros sueños vuelen aviones cargados de presos secretos hacia las mazmorras sin ley donde se tortura a los derechos humanos.
Porque tampoco deseamos que la metralla que aniquila poblaciones civiles de lugares remotos viaje sobre las alas que anidan junto a nuestro playa o naveguen a bordo de tiburones de metal a los que hemos dado asilo en nuestras aguas.
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