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  • 20.04.2012 – Juan José Téllez
    Fuente: El Correo Web

    Afuera, opositores con el corazón encogido, parados sin ayuda, desahucios a porfía, pensionistas de pensión menguante a quienes el Gobierno central va a venderles los medicamentos que hasta ahora recibían de forma gratuita. Ayer se constituyó el nuevo Parlamento de Andalucía para la que probablemente vaya a ser la legislatura más angustiosa y necesariamente intrépida de la historia de nuestra autonomía. A falta de concretar si el matrimonio de conveniencia entre PSOE e Izquierda Unida, se convertirá en un amor de fotonovela en forma de gobierno compartido, tampoco parece claro el papel de Javier Arenas, al frente del partido más votado por los andaluces como un Rhett Butler frenado por la izquierda, a quien se le escapa de las manos esa Escarlata O’Hara de la soberanía andaluza que jura sobre esta tierra que nunca más jugará a la pinza.

    Ahí, en el antiguo Hospital de las Cinco Llagas vuelve a vivir la política blanquiverde, como en La Moncloa se ha mudado como okupa Eduardo Manostijeras. Sin embargo, la realidad que hay que transformar para que no nos transforme, está ahí afuera, como la verdad del Expediente X. La vida alrededor del parlamento refleja, al día de hoy, un largo mar de contradicciones. Desde el PSOE, se afirma que hay líneas rojas intocables como las políticas sociales, pero las políticas sociales se están tocando: desde las ONG que desaparecen a medida que se esfuman los presupuestos de la solidaridad que le sacaban las castañas del fuego al Estado a la ley de la dependencia, en horas bajas, a ese anciano de Montequinto que, según va a denunciar hoy mismo el 15-M, probablemente se suicidara a los 91 años desesperado por ingresar junto a su esposa dependiente en una residencia de mayores.

    El Gobierno central anuncia un recorte en educación que masificará las aulas, arrasará interinos y precarizará la enseñanza pública sin tocarle un pelo a la concertada. Pero eso no quiere decir que Andalucía está usando adecuadamente estos recursos cuando, con independencia del trabajo que desarrolle la propia consejería, hay algún instituto en particular, como el que han denunciado varias familias en Camas, que utiliza los fondos destinados a viajes docentes de sus alumnos para organizar cuchipandas de gala por valor de 4.000 euros cuando los padres han tenido que poner 300 para que sus criaturas vean mundo y conozcan Lituania.

    A Madrid le molesta la salud pública, quizá porque le guste la sanidad privada. Los recortes los pagarán las autonomías. Algunas, como Andalucía, más que otras, como Galicia, a pique de elecciones. Sin contar, por supuesto, con aquellos que quieren devolvernos al tiempo de los coros regionales de Educación y Descanso, a excepción de Cataluña, Euskadi, Galicia y Navarra.

    Ante dicho panorama, no cabe duda de que en Madrid y en Andalucía, el presente está en manos de los mercados. Pero el futuro puede y debe estar en las nuestras. O en las de aquellos que nos representan. O dicen representarnos.

    Afuera, opositores con el corazón encogido, parados sin ayuda, desahucios a porfía, pensionistas de pensión menguante a quienes el Gobierno central va a venderles los medicamentos que hasta ahora recibían de forma gratuita. Ayer se constituyó el nuevo Parlamento de Andalucía para la que probablemente vaya a ser la legislatura más angustiosa y necesariamente intrépida de la historia de nuestra autonomía. A falta de concretar si el matrimonio de conveniencia entre PSOE e Izquierda Unida, se convertirá en un amor de fotonovela en forma de gobierno compartido, tampoco parece claro el papel de Javier Arenas, al frente del partido más votado por los andaluces como un Rhett Butler frenado por la izquierda, a quien se le escapa de las manos esa Escarlata O’Hara de la soberanía andaluza que jura sobre esta tierra que nunca más jugará a la pinza.

    Ahí, en el antiguo Hospital de las Cinco Llagas vuelve a vivir la política blanquiverde, como en La Moncloa se ha mudado como okupa Eduardo Manostijeras. Sin embargo, la realidad que hay que transformar para que no nos transforme, está ahí afuera, como la verdad del Expediente X. La vida alrededor del parlamento refleja, al día de hoy, un largo mar de contradicciones. Desde el PSOE, se afirma que hay líneas rojas intocables como las políticas sociales, pero las políticas sociales se están tocando: desde las ONG que desaparecen a medida que se esfuman los presupuestos de la solidaridad que le sacaban las castañas del fuego al Estado a la ley de la dependencia, en horas bajas, a ese anciano de Montequinto que, según va a denunciar hoy mismo el 15-M, probablemente se suicidara a los 91 años desesperado por ingresar junto a su esposa dependiente en una residencia de mayores.<

    El Gobierno central anuncia un recorte en educación que masificará las aulas, arrasará interinos y precarizará la enseñanza pública sin tocarle un pelo a la concertada. Pero eso no quiere decir que Andalucía está usando adecuadamente estos recursos cuando, con independencia del trabajo que desarrolle la propia consejería, hay algún instituto en particular, como el que han denunciado varias familias en Camas, que utiliza los fondos destinados a viajes docentes de sus alumnos para organizar cuchipandas de gala por valor de 4.000 euros cuando los padres han tenido que poner 300 para que sus criaturas vean mundo y conozcan Lituania.

    A Madrid le molesta la salud pública, quizá porque le guste la sanidad privada. Los recortes los pagarán las autonomías. Algunas, como Andalucía, más que otras, como Galicia, a pique de elecciones. Sin contar, por supuesto, con aquellos que quieren devolvernos al tiempo de los coros regionales de Educación y Descanso, a excepción de Cataluña, Euskadi, Galicia y Navarra.

    Ante dicho panorama, no cabe duda de que en Madrid y en Andalucía, el presente está en manos de los mercados. Pero el futuro puede y debe estar en las nuestras. O en las de aquellos que nos representan. O dicen representarnos.

  • Nuevos nombres se añaden a los ya anunciados, como la bloguera tunecina Lina Ben Mhenni, iniciadora de la ‘marea árabe’ en las redes sociales

    SEVILLA, 20 (EUROPA PRESS)
    La Feria del Libro de Sevilla concede un año más sus ya tradicionales premios como reconocimiento al trabajo y dedicación de personas y entidades por el libro, la lectura y la cultura, dentro y fuera de Sevilla. Los galardones, que se entregarán el 20 de mayo a las 13,30 horas, recaen este año, entre otros, en el poeta, narrador y periodista Juan José Téllez, por su reconocida trayectoria y su constante colaboración con la Feria del Libro; la sección de Cultura de Diario de Sevilla, por su profesionalidad en el tratamiento de la información cultural, que la han convertido en un referente del periodismo en su ámbito; y la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (Cegal) por ‘todostuslibros.com’, un innovador proyecto colectivo del sector, en el que se puede encontrar cualquier libro comercializado en España.
    Además, y según se indica en nota de prensa, la Feria premia al cuentacuentos Pepepérez, por sus 25 años de trabajo en animación a la lectura; y a la Biblioteca de Alcalá de Guadaíra, por su labor de base en el acercamiento del libro a todo tipo de público.
    Junto al anuncio de los Premios, la Feria sigue incorporando actividades antes de su arranque el próximo jueves 10 de mayo. Así, el sábado 19 de mayo, se ha confirmado la presencia de la bloguera tunecina Lina Ben Mhenni, considerada la iniciadora de la ‘marea árabe’ en las redes sociales. Desde su blog, ‘A Tunisian Girl’, se convirtió, gracias a su compromiso, su lucha infatigable y su voluntad de no dejarse vencer por la censura, en una de las voces más escuchadas y en un referente para todos. En el encuentro, organizado por la Fundación Tres Culturas, presentará su libro La revolución de la dignidad en compañía del periodista Javier Valenzuela.
    De otro lado, se van sumando un importante número de actividades dirigidas a niños y adolescentes, especialmente las mañanas de los fines de semana. En este sentido, destacan dos actos en los que participará el premiado Pepepérez. Por un lado, el domingo 13, tendrá lugar la presentación de su libro ‘El corazón que no cojea’, organizada por la Librería Rayuela; y por otro, el domingo 20, participará, junto con Mohamed M. Hammu en el cuentacuentos ‘Dos voces en la misma orilla’, propuesto por la Fundación Tres Culturas.
    Además, el domingo 13 y el sábado 19, los más jóvenes y sus familias podrán disfrutar de una animación en torno al personaje Kika Superbruja, la protagonista de una de las series de libros que más ha triunfado entre los pequeños, organizada por Anaya y Bruño. Las mismas dos editoriales presentan también el sábado 19 una animación sobre Junie B Jones, otro reconocido personaje de cuentos infantiles; mientras que Kalandraka, Interbook y otras librerías y editoriales realizarán otras sesiones de cuentacuentos y presentaciones.
    Más allá de los fines de semana, durante los días laborables, como ya es habitual, alrededor de 3.000 escolares visitarán la Feria a través del programa organizado por la Delegación de Educación del Ayuntamiento y el Grupo Anaya, que este año propone una actividad de animación ambientada en el mundo del periodismo, en recuerdo de Manuel Chaves Nogales.

    SEVILLA, 20 (EUROPA PRESS)

    La Feria del Libro de Sevilla concede un año más sus ya tradicionales premios como reconocimiento al trabajo y dedicación de personas y entidades por el libro, la lectura y la cultura, dentro y fuera de Sevilla. Los galardones, que se entregarán el 20 de mayo a las 13,30 horas, recaen este año, entre otros, en el poeta, narrador y periodista Juan José Téllez, por su reconocida trayectoria y su constante colaboración con la Feria del Libro; la sección de Cultura de Diario de Sevilla, por su profesionalidad en el tratamiento de la información cultural, que la han convertido en un referente del periodismo en su ámbito; y la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (Cegal) por ‘todostuslibros.com’, un innovador proyecto colectivo del sector, en el que se puede encontrar cualquier libro comercializado en España.

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  • 07.04.2012 – Juan José Téllez
    Fuente: Correo Web

    La derecha vuelve a asumir a Andalucía como su perpetuo calvario político y se lo paga clavándola en la cruz de los presupuestos generales del Estado: mil doscientos millones de euros que no cruzarán Despeñaperros y que no sólo condenarán a la Junta sino al común de los ciudadanos a un severo viacrucis en los próximos años.

    Es probable que el Partido Popular tenga sus razones para contribuir a estrangularnos, pero difícilmente puede explicarse por qué no hay café para todos y a la Xunta de Galicia, bajo sus siglas, se le brinda gloria bendita en vez de un trapo empapado en vinagre. Con ese burdo reparto de las ropas del estado de las autonomías, no sería nada extraño que Andalucía y Cataluña obtuvieran un contundente éxito en su recurso ante los tribunales, aunque la victoria fuera amarga por tardía.

    Esto suena a chantaje: si no hay votos, no hay dinero. Los conservadores tendrían que hacérselo ver porque, de ser correcta esta interpretación de los últimos acontecimientos presupuestarios, el partido de las gaviotas volverá a tener aquí el mismo futuro político que habría logrado Poncio Pilatos de haberse presentado a las elecciones palestinas. Por si no bastara con el buffet libre de insultos que Andalucía ha recibido por parte de los voceros de la caverna durante los últimos años y especialmente durante los últimos doce días, ahora no sólo nos meten el dedo en el ojo sino que encima nos mangan la cartera. Chungo lo lleva si lo que realmente quiere es robarnos el corazón esa FAES que viene a disfrazarse de liberal a Cádiz con José María Aznar a la cabeza.

    Si Javier Arenas sabe de sobra que la identidad profunda del andalucismo estriba mayormente en la estrategia de la defensa propia, ¿por qué no ha logrado aliviar esta corona de espinas para nuestra tierra? Sabemos de antemano que no ha dimitido tras su victoria electoral del 25-M y que todavía le quedará algo así como un año hasta tirar la toalla del sur y pilotar su sucesión. Así que es de suponer que en la reunión de su comité ejecutivo andaluz celebrada en Antequera le dijese al presidente del Gobierno y del PP, algo así como “Mariano, picha, acuérdate de Suárez y del 28-F”, en vez de seguir echándole la exclusiva de la culpa al remoto Zapatero del que nadie sabe dónde anda escondido.

    Al PSOE y a Izquierda Unida puede sentirle políticamente como un guante esa petera encorajada del PP, ese continuo estar de morros con el profundo sur, que imprime a los de la ola azul un torpe aire de marquesones mimados que no aceptan el viejo dicho de que nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio. Gane quien gane en ese tira y afloja de déficits, y tú más, y tú con las gafas, todos sabemos quién va a salir perdiendo: será Andalucía toda a quien le toque llevar de nuevo la corona de espinas. Y aunque esta tierra guarda un alma sin dobleces, no es tan pura como para ponerle la otra mejilla a quien la humille. Que cada santo aguante su vela: cualquier día este pueblo, en vez de votarles masivamente y regalarle a su paso una saeta, puede cantarles, si, pero las cuarenta.

    La derecha vuelve a asumir a Andalucía como su perpetuo calvario político y se lo paga clavándola en la cruz de los presupuestos generales del Estado: mil doscientos millones de euros que no cruzarán Despeñaperros y que no sólo condenarán a la Junta sino al común de los ciudadanos a un severo viacrucis en los próximos años.

    Es probable que el Partido Popular tenga sus razones para contribuir a estrangularnos, pero difícilmente puede explicarse por qué no hay café para todos y a la Xunta de Galicia, bajo sus siglas, se le brinda gloria bendita en vez de un trapo empapado en vinagre. Con ese burdo reparto de las ropas del estado de las autonomías, no sería nada extraño que Andalucía y Cataluña obtuvieran un contundente éxito en su recurso ante los tribunales, aunque la victoria fuera amarga por tardía.

    Esto suena a chantaje: si no hay votos, no hay dinero. Los conservadores tendrían que hacérselo ver porque, de ser correcta esta interpretación de los últimos acontecimientos presupuestarios, el partido de las gaviotas volverá a tener aquí el mismo futuro político que habría logrado Poncio Pilatos de haberse presentado a las elecciones palestinas. Por si no bastara con el buffet libre de insultos que Andalucía ha recibido por parte de los voceros de la caverna durante los últimos años y especialmente durante los últimos doce días, ahora no sólo nos meten el dedo en el ojo sino que encima nos mangan la cartera. Chungo lo lleva si lo que realmente quiere es robarnos el corazón esa FAES que viene a disfrazarse de liberal a Cádiz con José María Aznar a la cabeza.

    Si Javier Arenas sabe de sobra que la identidad profunda del andalucismo estriba mayormente en la estrategia de la defensa propia, ¿por qué no ha logrado aliviar esta corona de espinas para nuestra tierra? Sabemos de antemano que no ha dimitido tras su victoria electoral del 25-M y que todavía le quedará algo así como un año hasta tirar la toalla del sur y pilotar su sucesión. Así que es de suponer que en la reunión de su comité ejecutivo andaluz celebrada en Antequera le dijese al presidente del Gobierno y del PP, algo así como “Mariano, picha, acuérdate de Suárez y del 28-F”, en vez de seguir echándole la exclusiva de la culpa al remoto Zapatero del que nadie sabe dónde anda escondido.

    Al PSOE y a Izquierda Unida puede sentirle políticamente como un guante esa petera encorajada del PP, ese continuo estar de morros con el profundo sur, que imprime a los de la ola azul un torpe aire de marquesones mimados que no aceptan el viejo dicho de que nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio. Gane quien gane en ese tira y afloja de déficits, y tú más, y tú con las gafas, todos sabemos quién va a salir perdiendo: será Andalucía toda a quien le toque llevar de nuevo la corona de espinas. Y aunque esta tierra guarda un alma sin dobleces, no es tan pura como para ponerle la otra mejilla a quien la humille. Que cada santo aguante su vela: cualquier día este pueblo, en vez de votarles masivamente y regalarle a su paso una saeta, puede cantarles, si, pero las cuarenta.

  • El periodista Juan José Téllez puntualiza que Andalucía, a pesar de la idea generaliza, ha sido siempre una tierra de destino más que de emigrantes donde han confluido infinidad de culturas a lo largo de la historia. En definitiva, una Andalucía “intercultural” y “mestiza”.

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