Remedios para la dentición recién http://espanapildoras.com/ disfunción eréctil hidrocele
  • 02.01.2012 – Juan José Téllez
    Fuente: Público

    Ana Mato,artífice de la exitosa campaña electoral del PP, ignora que por la boca muere el pez. Ya le ocurrió en plenos comicios cuando propagó la leyenda urbana de que los niños andaluces estudiaban sin pupitres y despatarrados. Habrá que ver qué dice ahora, como ministra de Salud y otras yerbas, sobre los saturados servicios de urgencia de algunos hospitales en vías de extinción.

    Entre sus actuales responsabilidades, figura la de Igualdad, un cometido que ni siquiera se articula hoy a través de una secretaría de Estado como ya la degradó ZP. Y, en ese contexto, ella ha vuelto a eludir el término de violencia machista para sustituirlo por el de violencia en el entorno familiar. No es la primera vez que lo hace. Las palabras no importan, aseguró. Si fuera así, ¿por qué su partido le da tanta importancia a la voz matrimonio cuando se aplica a las bodas de los homosexuales? Hay palabras y palabros, debe pensar. Pero a unas y a otros las carga el diablo: ¿violencia en el entorno familiar? El concepto de familia del que tanto alardean los conservadores españoles, ¿no nos remite a Heidi antes que a los Simpson.

    Una de las primeras medidas de Su Ilustrísima no debiera ser la de modificar la ley de violencia de género, como ya ha anunciado, y sustituirla por otra que satisfaga a la caverna que aún habla de dictaduras feminazis. Tendría que modificar la Ley de Igualdad. O, en caso contrario, obligar a cumplirla al presidente Rajoy: según su articulado, es ilegal un gobierno con tan sólo cuatro ministras.

    Las palabras no importan. Bibiana Aido pronunció el tabú “miembra” y la lincharon. No le fue mejor a Leire Pajín en el macroministerio que ahora ocupa Mato. Revisen las hemerotecas y la batería de calificativos contra ambas o contra otras ministras sociatas: desde sastrecillas a asesinas. Me alegro que Ana Mato no se encuentre con similares improperios. Las palabras sí importan. Y no es lo mismo la crítica democrática que los chascarrillos cuarteleros y los escupitajos de taberna. Claro que ese distingo lo ignoran muchos de quienes auparon a sus actuales señores, señoras y señorías hasta el banco azul.

    Tags: , , , , ,

  • 24.09.2011 – Juan José Téllez
    fuente: Público

    El imperio se desploma a la velocidad que los científicos atribuyen ahora a esos neutrinos que desmienten a Einstein, nuestra última religión verdadera. Un satélite se precipita en caída libre como las bolsas sobre el Pacífico, pero en las casas del pueblo han cambiado a Pablo Iglesias por las obras completas de Asterix: “Por Tutatis, el cielo se cae sobre nuestras cabezas”, anticipan los secretarios generales, mientras Obelix se apresura a agarrarse a su escaño como si fuera un menhir, a la manera de aquellos calvos de Forges en la poltrona de la transición.

    En los momentos chungos, nos damos de hostias por un clavo ardiendo: “Las mujeres y los niños primero”, suele gritarse en los naufragios. Sin embargo, las damas y los más jóvenes están siendo arrojados por la borda en las próximas candidaturas del PSOE al Congreso y al Senado. Los mismos que venían preconizando la igualdad parecen dispuestos a que haya menos chicas en la Carrera de San Jerónimo y en la Plaza de la Marina Española que en las cortes constituyentes. Ocurrió en Finlandia: cuando derogaron las cuotas y las listas cremallera porque parecía que ya no hacía falta imponerlas por ley, volvieron los parlamentos Veterano, cosa de hombres.

    Los socialistas han colocado a España en primera línea de las políticas de igualdad, desde la ley del mismo nombre o las normas contra la violencia de género, o la reforma de la Ley del Aborto enconada durante décadas. Por no hablar de sus iniciativas a escala europea como la reciente ordenanza común para perseguir en todo el territorio de la Unión a esos que dicen que quien bien te quiere te hará morir. Durante nuestra presidencia europea, el Gobierno del PSOE reforzó la declaración de Pekín y respaldó la iniciativa de ONU Mujeres que actualmente lidera Michelle Bachelet. En ese proceso, La Moncloa ni siquiera escatimó sacrificios rituales como el de Bibiana Aido, arrojada a los pies de la caverna.

    Cabe preguntarse ahora si tantas idas y venidas, tantas vueltas y revueltas fueron de alguna utilidad. Sobre todo, cuando en vez de ceder paso como también haría un caballero, vemos apelotonarse ante los puestos de salida de los próximos comicios a un sinfín de masculinos singulares, sin memoria y sin vergüenza. O que tan sólo atinan a disculparse con un escueto: España y nosotros somos así, señora.

    Tags: , ,

Recomiendan